Mucha curiosidad sentí por saber que sería de...Tanta curiosidad me condujo a un día ir en busca de la respuesta a esa pregunta.
Contemplé allí de pié por largo rato y con el viento como testigo lo que al presente había traído la cruel memoria de la realidad. Me desplacé por sus arterias en un principio, luego me salí de ellas para ver mas en detalle. Encontré que nadie se había preocupado por la gente, por hacer honor a los recuerdos que desean volver a vivir en el presente.
Encontré que, una vez mas, todo fue dejado a la deriva y en plena tormenta. Sentí que algunos de los mas bellos recuerdos de mi niñez habían sido violados sin piedad. El clima acompañaba la desazón de mi espíritu al ver tanto abandono y descuido. Entraba cruzando los mismos molinetes que veinte años atrás, pero lo que había del otro lado ya no era igual. No había mas niños corriendo felices ni familias enteras disfrutando de las bondades del magnánimo parque.
En mi regreso, estaba solitario e inerte, con sus maquinarias deshuesadas, oxidadas o albergando nuevos habitantes, algunos hasta con ocho patas. Parecía haber sufrido el paso de una guerra, una muy destructiva. Las pinturas saltadas y descoloridas, los nombres ausentes de entretenimientos que ya no son. La tristeza se hizo de mi de un modo
muy intenso al percibir con todos mis sentidos el ahogo de no querer creer lo que estaba viviendo. Ese mismo lugar, unos pocos años antes era brillante, colorido y lleno de vida; con niños que iban de atracción en atracción y familias enteras disfrutando de su tiempo libre. También me pregunté por ellos. Que recordarán? Recordarán este lugar? Lo añoraran? Probablemente muchos crean que ya ni sus restos quedan... pero es esto, es lo que ven. Es el claro ejemplo de lo que han hecho con nuestras vidas y prominente futuro. Lo han abandonado, lo han saqueado.
Nos desarmaron y robaron y dejaron en ruinas. Y como si eso fuera poco, son capaces de dejarnos ver la impunidad con que hemos sido violados.
Es una cicatriz que está a la vista y no se puede disimular. Es una metáfora triste de nuestras sociedad. Es la evidencia concreta de como nos hemos dejado vejar, para seguir adelante con lo que nos queda. Cada vez menos, cada vez mas derruido y obsoleto. Hemos despreciado y descuidado tanto lo nuestro que otros lo han tomado y usado y vendido como propio. Nos quejamos, pero no sabemos de que nos quejamos. Mientras, el tiempo sigue haciendo su imparcial tarea de convertir el presente en pasado, y alejarlo... Nuestra fragil memoria sabe hacer el resto.
Contemplé allí de pié por largo rato y con el viento como testigo lo que al presente había traído la cruel memoria de la realidad. Me desplacé por sus arterias en un principio, luego me salí de ellas para ver mas en detalle. Encontré que nadie se había preocupado por la gente, por hacer honor a los recuerdos que desean volver a vivir en el presente.
Encontré que, una vez mas, todo fue dejado a la deriva y en plena tormenta. Sentí que algunos de los mas bellos recuerdos de mi niñez habían sido violados sin piedad. El clima acompañaba la desazón de mi espíritu al ver tanto abandono y descuido. Entraba cruzando los mismos molinetes que veinte años atrás, pero lo que había del otro lado ya no era igual. No había mas niños corriendo felices ni familias enteras disfrutando de las bondades del magnánimo parque.
En mi regreso, estaba solitario e inerte, con sus maquinarias deshuesadas, oxidadas o albergando nuevos habitantes, algunos hasta con ocho patas. Parecía haber sufrido el paso de una guerra, una muy destructiva. Las pinturas saltadas y descoloridas, los nombres ausentes de entretenimientos que ya no son. La tristeza se hizo de mi de un modo
muy intenso al percibir con todos mis sentidos el ahogo de no querer creer lo que estaba viviendo. Ese mismo lugar, unos pocos años antes era brillante, colorido y lleno de vida; con niños que iban de atracción en atracción y familias enteras disfrutando de su tiempo libre. También me pregunté por ellos. Que recordarán? Recordarán este lugar? Lo añoraran? Probablemente muchos crean que ya ni sus restos quedan... pero es esto, es lo que ven. Es el claro ejemplo de lo que han hecho con nuestras vidas y prominente futuro. Lo han abandonado, lo han saqueado.
Nos desarmaron y robaron y dejaron en ruinas. Y como si eso fuera poco, son capaces de dejarnos ver la impunidad con que hemos sido violados.Es una cicatriz que está a la vista y no se puede disimular. Es una metáfora triste de nuestras sociedad. Es la evidencia concreta de como nos hemos dejado vejar, para seguir adelante con lo que nos queda. Cada vez menos, cada vez mas derruido y obsoleto. Hemos despreciado y descuidado tanto lo nuestro que otros lo han tomado y usado y vendido como propio. Nos quejamos, pero no sabemos de que nos quejamos. Mientras, el tiempo sigue haciendo su imparcial tarea de convertir el presente en pasado, y alejarlo... Nuestra fragil memoria sabe hacer el resto.